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Valle del Dordoña

El bac, placer veraniego en Pays de Fénelon

  • 21 de enero.
  • 2 min de lectura

Última actualización: 4 de marzo

Pedalear siguiendo el curso del río, cruzar el Dordoña en barcaza, contemplar los castillos... Un día en bicicleta bajo el signo de la suavidad del verano y la evasión.


Le MATIN




Usted elige el punto de partida en la vía verde. Puede comenzar el día con una visita a los Jardines de Agua de Carsac, ideal para ponerse en marcha poco a poco entre estanques, nenúfares y otras plantas acuáticas. Otra posibilidad: Carlux, donde la estación Robert Doisneau ofrece una introducción artística y patrimonial antes de subirse a la bicicleta. Sea cual sea su elección, los primeros kilómetros se recorren sin prisas, a lo largo del valle, para tomarse el tiempo necesario para adaptarse al ritmo del paseo.


El MIDI




A la hora del almuerzo, se reduce naturalmente el ritmo. Se deja la bicicleta a un lado para disfrutar de un picnic a orillas del río Dordoña, en un entorno propicio para relajarse. Luego llega uno de los momentos más destacados del día: en verano, cruza el río en barcaza. Un trayecto sencillo y auténtico, como en otros tiempos, en el que el río Dordoña se convierte en el nexo de unión entre ambas orillas y hace que la pausa para comer se convierta en una escapada.


TARDE



Una vez al otro lado, retome la carretera en dirección a Sainte-Mondane. El paseo continúa por pequeñas carreteras tranquilas, entre paisajes abiertos y relieves más marcados. Poco a poco, el castillo de Fénelon se va revelando, dominando el valle. La visita permite terminar la tarde con una fuerte nota patrimonial, con magníficas vistas como recompensa.


PARA TERMINAR


Puente de Groléjac

Para el regreso, también aquí tiene varias opciones. Puede volver a Carsac-Aillac por el puente de Groléjac o volver a Carlux por el puente de Saint-Julien-de-Lampon.



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