El bac, placer veraniego en Pays de Fénelon
Última actualización: 4 de marzo
Pedalear siguiendo el curso del río, cruzar el Dordoña en barcaza, contemplar los castillos... Un día en bicicleta bajo el signo de la suavidad del verano y la evasión.
Le MATIN
Tú eliges tu punto de partida en la vía verde. Puedes empezar el día con una visita a los Jardines Acuáticos de Carsac, ideal para ponerse en marcha poco a poco entre estanques, nenúfares y otras plantas acuáticas. Otra posibilidad: Carlux, donde se encuentra la estación Robert Doisneau ofrece una introducción artística y patrimonial antes de subirse a la bicicleta. Sea cual sea tu elección, los primeros kilómetros se recorren sin prisas, a lo largo del valle, para tomarte tu tiempo y acostumbrarte al ritmo del paseo.
El MIDI
A la hora de comer, es normal que bajes el ritmo. Dejas la bicicleta a un lado el tiempo necesario para un picnic a orillas del Dordoña, en un entorno ideal para relajarse. Luego llega uno de los momentos más destacados del día: en verano, cruzas el río a bordo del transbordador. Un trayecto sencillo y auténtico, como en otros tiempos, en el que el Dordoña se convierte en el nexo entre ambas orillas y aporta a la pausa del mediodía un aire de evasión.
TARDE
Una vez al otro lado, retoma la carretera en dirección a Sainte-Mondane. El recorrido continúa por pequeñas carreteras tranquilas, entre paisajes abiertos y relieves más marcados. Poco a poco, el Castillo de Fénelon se va revelando, dominando el valle. La visita permite cerrar la tarde con un marcado carácter patrimonial, con magníficas vistas como colofón.
PARA TERMINAR

Para el viaje de vuelta, una vez más, puedes elegir. Puedes ir a Carsac-Aillac por el puente de Groléjac o volver a Carlux por el puente de Saint-Julien-de-Lampon.














