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Valle del Dordoña, pueblo de Beynac

La dulzura de la
Valle del Dordoña

Icono de castillo

¡Los IMPRESCINDIBLES!

Durante su escapada a la Dordoña, déjese deslumbrar por nuestros pueblos a orillas del río. Le ofrecen paradas encantadoras e inolvidables.

El encanto de La Roque-Gageac
Enclavado al pie de los acantilados, La Roque-Gageac, clasificado entre los «Pueblos más bonitos de Francia», ofrece un paisaje espectacular entre piedras doradas y un río resplandeciente. Sus callejuelas empedradas, sus casas troglodíticas y su jardín exótico conforman una parada llena de encanto. Al levantar la vista hacia el fuerte que se alza sobre el pueblo, descubrirá unas impresionantes vistas panorámicas del valle. Una parada imprescindible a lo largo del río Dordoña.

Tesoros del pasado en Beynac

Entre el río y los acantilados, el pueblo de Beynac está dominado por su majestuoso castillo, que ofrece un entorno impresionante. Déjese seducir por la armonía de las casas de piedra y el encanto de las pequeñas plazas. Al llegar a las murallas, prepárese para maravillarse con la espectacular vista que se extiende sobre el valle. Una poderosa inmersión en la historia medieval del Périgord Noir.

 

Una pausa bucólica en Carsac-Aillac
En Carsac-Aillac, la vida transcurre plácidamente entre el río Dordoña y una naturaleza preservada. La vía verde, accesible a pie o en bicicleta, conecta el pueblo con la encantadora localidad de Aillac siguiendo la antigua vía férrea, en medio de un paisaje verde. A lo largo del arroyo Enéa, un parque sombreado invita a relajarse. Entre tranquilas orillas y paradas gastronómicas, el valle muestra aquí su lado más apacible.

La Roque Gageac © Declic&Decolle
Pueblo de Beynac © Clara Ferrand
Puente del pueblo de Aillac
La Roque-Gageac Gabarres  © Déclic & Décolle

Compañera ideal para tus sesiones deportivas, te lleva a recorrer el Périgord Noir piragua o canoa; cómplice de tus paseos románticos, te hace navegar por la historia a bordo de sus tradicionales gabarras; como una buena amiga, escucha tus confidencias en sus playas de guijarros; amiga de la familia, guía tus pasos por los senderos que bordean sus orillas...

El río Dordoña forma parte tanto de vuestras vidas como de nuestros paisajes. La prueba: ¡aparece en todas vuestras fotos!

EL RÍO EN TODA SU MAJESTAD

Antaño fuente de comercio y sustento, el río ha conservado una función esencial: la de conectar al ser humano con la naturaleza.

Valle del Dordoña © Michmich en vadrouille

Un valle declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO

Reserva de la biosfera

En julio de 2012, la Dordoña fue clasificada como Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Esta distinción se extiende a toda su cuenca hidrográfica, desde los manantiales del Sancy en Auvernia hasta el estuario de la Gironda, pasando por el valle.
Este reconocimiento destaca el equilibrio que se busca entre la conservación y las actividades humanas. Pone de relieve la protección de especies emblemáticas como el salmón, el esturión o la nutria, así como el desarrollo de prácticas sostenibles en la agricultura, la silvicultura y el turismo.

 

El río Dordoña también desempeña un papel importante en la producción de energía hidroeléctrica, lo que convierte a su cuenca en uno de los principales territorios energéticos del país.

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